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La Armada Argentina retirará los Súper Étendard: el avión que hizo historia en Malvinas deja el servicio

Los históricos cazabombarderos franceses serán desprogramados definitivamente durante 2026. Fueron protagonistas de ataques contra el HMS Sheffield y el Atlantic Conveyor durante la Guerra de Malvinas y quedaron ligados para siempre a la historia de la Aviación Naval Argentina.

Después de más de cuatro décadas, la Armada Argentina prepara el retiro definitivo de los Dassault-Breguet Súper Étendard, los cazabombarderos navales que se convirtieron en uno de los símbolos de la actuación argentina durante la Guerra de Malvinas.

La desprogramación alcanzará tanto a los Súper Étendard originales incorporados a comienzos de los años 80 como a los Super Étendard Modernisé (SEM) adquiridos posteriormente a Francia.

La decisión forma parte del proceso de reorganización y renovación de la Aviación Naval, en un contexto en el que estos aviones llevan años fuera de actividad debido a la dificultad para mantenerlos operativos y conseguir componentes.

La Armada incorporó el Súper Étendard a la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque en 1980. La unidad recibió posteriormente la medalla “Honor al Valor en Combate” por su actuación durante la Guerra de Malvinas.

El avión que llegó a Malvinas con una combinación letal
Argentina había encargado a Francia 14 Súper Étendard. Los primeros cinco llegaron entre 1980 y 1981 y, cuando comenzó el conflicto del Atlántico Sur en abril de 1982, fueron enviados al teatro de operaciones.

Cuatro de esos aviones operaron desde la Base Aeronaval Río Grande, en Tierra del Fuego, junto con los misiles antibuque AM-39 Exocet.

La combinación avión-misil tendría un papel decisivo durante el conflicto.

El episodio más recordado ocurrió el 4 de mayo de 1982, cuando dos Súper Étendard despegaron desde Río Grande para atacar a un grupo de buques británicos detectado previamente por un avión Neptune.

Los aviones estaban comandados por el capitán de corbeta Augusto Bedacarratz y el teniente de fragata Armando Mayora.

Los pilotos lanzaron dos misiles Exocet AM-39 y uno impactó contra el destructor británico HMS Sheffield. El buque terminó hundiéndose días después.

La propia Armada Argentina considera aquella operación un hito de la guerra aeronaval moderna y, en conmemoración de esa acción, estableció el 4 de mayo como Día de la Aviación Naval.

El ataque al Atlantic Conveyor
El Súper Étendard volvería a ocupar un lugar central el 25 de mayo de 1982, cuando dos aeronaves atacaron al Atlantic Conveyor, un buque mercante requisado por el Reino Unido para transportar material y aeronaves hacia el Atlántico Sur.

Los Exocet alcanzaron al buque, que posteriormente se hundió.

La dupla Súper Étendard-Exocet quedó así definitivamente asociada a dos de los ataques más importantes de la Aviación Naval Argentina durante el conflicto.

También participaron de la misión del 30 de mayo de 1982 contra el portaaviones británico HMS Invincible, en una operación conjunta con aviones A-4C Skyhawk de la Fuerza Aérea Argentina.

Más de 40 años después, llegó el final
Con el paso del tiempo, mantener en condiciones operativas a los Súper Étendard se volvió cada vez más complicado.

La aeronave dejó de producirse y Argentina terminó siendo el último operador militar del modelo. La escasez de repuestos, la discontinuación de componentes y las dificultades logísticas fueron reduciendo progresivamente las posibilidades de mantener la flota en vuelo.

En los últimos años, los Súper Étendard originales permanecieron fuera de servicio.

En 2026, distintas evaluaciones todavía analizaban su futuro, pero la falta de disponibilidad y las dificultades técnicas terminaron encaminando al sistema hacia su baja definitiva.

Los cinco SEM que nunca llegaron a operar
La historia tuvo un último capítulo en 2018, cuando Argentina incorporó desde Francia cinco Super Étendard Modernisé, aeronaves que habían recibido distintas actualizaciones durante su servicio en la Marina francesa.

La transferencia fue aprobada oficialmente mediante una decisión administrativa publicada en mayo de 2018.

La intención era aprovechar esas aeronaves y sus componentes para recuperar parte de las capacidades de la Aviación Naval.

Sin embargo, los SEM nunca llegaron a alcanzar una condición operativa en Argentina.

Entre los obstáculos aparecieron dificultades relacionadas con componentes críticos, incluido el sistema de eyección, además de la antigüedad y disponibilidad de otros elementos necesarios para poner las aeronaves nuevamente en servicio.

Una nueva etapa para la Aviación Naval
El retiro de los Súper Étendard se produce en paralelo con un proceso más amplio de renovación de las capacidades militares argentinas.

El Gobierno puso en marcha en 2026 el Plan de Adecuación y Reequipamiento Militar Argentino (ARMA), destinado a financiar y organizar procesos de modernización, infraestructura y recuperación de capacidades de las Fuerzas Armadas.

En la Aviación Naval, el proceso contempla la incorporación y recuperación de distintos medios, entre ellos los P-3C Orion para exploración aeromarítima y nuevos sistemas destinados a vigilancia y operaciones aéreas.

El objetivo es dejar atrás progresivamente plataformas que llegaron al final de su vida útil y concentrar recursos en sistemas más modernos.

Un avión que no se jubila de la memoria
El Súper Étendard puede quedar fuera de los inventarios operativos, pero difícilmente desaparezca de la memoria argentina.

Con 14,31 metros de largo, 9,60 metros de envergadura y una velocidad máxima de Mach 1,3, fue concebido como un avión naval de ataque capaz de emplear armamento antibuque.

Pero sus dimensiones y prestaciones cuentan apenas una parte de la historia.

La otra está escrita en el Atlántico Sur: en las salidas desde Río Grande, en los Exocet volando a baja altura y en los ataques que marcaron a la flota británica durante la Guerra de Malvinas.

Ahora, más de 40 años después de su llegada a la Argentina, los Súper Étendard se encaminan a su retiro definitivo.

El avión dejará de volar, pero seguirá siendo parte de una historia que, en la Argentina, todavía tiene alas.

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