San Cayetano reunió a cientos de vecinos de Villa Mercedes en una jornada de fe, pedidos y esperanza
Cientos de vecinos de Villa Mercedes se acercaron este viernes a la parroquia San Cayetano, ubicada sobre calle Güemes, en el barrio Las Mirandas, para participar de una de las celebraciones religiosas más tradicionales de la ciudad.
Desde antes de las 15, los fieles comenzaron a llegar al templo con flores, estampitas y, sobre todo, con pedidos y agradecimientos. El pan y el trabajo fueron algunas de las principales intenciones de una jornada que también estuvo atravesada por pedidos de salud, unidad familiar y paz.
La celebración contó con la presencia del intendente de Villa Mercedes, Maximiliano Frontera; el obispo de San Luis, Gabriel Barba; y el párroco Luis María Peralta Cuccaro. Durante el encuentro, las autoridades participaron además del descubrimiento de una placa conmemorativa.
La imagen de San Cayetano recorrió el barrio
A las 15:15, la imagen de San Cayetano salió del templo para iniciar la tradicional procesión por las calles de Las Mirandas.
Con pañuelos blancos en alto, aplausos y oraciones, los vecinos acompañaron el recorrido del santo, en una escena que volvió a reunir a familias enteras y a distintas generaciones de la comunidad.
Luego de la procesión se realizó una misa al aire libre. Los fieles pudieron acercarse a la imagen para dejar flores, agradecer y expresar sus intenciones.
Gabriel Barba: “Lo más importante es tener un corazón sencillo”
Durante la homilía, el obispo Gabriel Barba invitó a vivir la fe desde la humildad y destacó la importancia de construir comunidad.
“Lo más importante es justamente tener un corazón sencillo”, expresó.
En ese sentido, sostuvo que la fe no puede quedar solamente en las palabras o en las prácticas religiosas, sino que debe traducirse en acciones concretas hacia quienes atraviesan dificultades.
“La clave es caminar juntos tras los pasos de Jesús, caminar juntos como discípulos”, afirmó.
Barba también dejó una reflexión sobre la solidaridad y el compromiso con quienes están cerca:
“Si nos movemos en cuestiones religiosas, si nos llenamos la boca de Dios, pero no miramos al hermano que está al lado, algo ahí está fallando”.
La dignidad de las personas y el valor del trabajo
Otro de los ejes de la homilía fue la dignidad humana y el valor del trabajo como parte fundamental de la vida de las familias.
El obispo remarcó que la persona debe estar por encima de cualquier interés político o económico y vinculó esa dignidad con el cuidado y el acceso al trabajo.
“Por encima de toda cuestión de poder, por encima de toda cuestión económica, por encima de todo proyecto político, siempre está la persona en el centro”, manifestó.
Finalmente, pidió mantener viva la esperanza frente a las dificultades y elevó una oración por las familias, la provincia y el país.
“Que a ninguna familia le falte el pan, el trabajo, la salud y la unidad”, expresó.
La tradicional bendición de los panes
Como parte de la celebración, los fieles recibieron panes, espigas y estampitas de San Cayetano, que posteriormente fueron bendecidos.
La jornada concluyó con un momento de encuentro comunitario: los presentes compartieron un chocolate caliente en las inmediaciones de la parroquia.
Así, entre oraciones, abrazos, pañuelos blancos y el aroma del pan recién bendecido, Villa Mercedes volvió a encontrarse alrededor de una tradición que cada 7 de agosto recuerda algo tan sencillo como profundo: pedir trabajo, agradecer el pan y no dejar de caminar juntos.
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